Cuando era pequeña recuerdo que mi espacio vital se reducía a dos o tres metros de perímetro siendo yo el punto de referencia, mis ojos no daban para más lejos y mi familia se asustaba de que algo me pasara si salía de ese espacio vital en el que me resguardaban, -pero siempre he sido muy curiosa, – por eso me pasaban accidentes o me perdía de mis familiares. Creo que en lugar de vivir, me daba cuenta de que iba muriendo al paso del encierro. Cuando me escapaba del cuidado de los adultos, mi corazón sentía la adrenalina brillar entre mis pupilas y mis piernas caminando con sigilo para no caer o resbalar. El sonido de las cosas delataba su presencia, la radio, la tele, la licuadora, lavadora; los autos, el paso de los transeúntes, los pájaros, -eran aventuras hermosas-, que registraba mi mente y que en mi interior gritaban vive… Me ha gustado siempre ir de prisa con lo que dicta mi corazón y al paso de los años encontré el sabor del primer beso, lo disfruté, pero me asustó pensar que podría concebir; también era muy inocente para muchas cosas relacionadas con el sexo, en casa era un pecado hablar de esas cosas “sucias”. Por aquella época creía que si el sabor de lo prohibido era tan excitante entonces yo sería de esas a las que llaman “mujeres malas”, bendita maldad.
Mi familia era muy devota de la ideología católica apostólica romana, así que cuando cursaba la secundaria, con mi mente muy precoz y mis hormonas en las neuronas, fui a un retiro espiritual, de esos a los que van los jóvenes a limpiar sus manchas y comprometerse en con “mejores pensamientos”, hice muchos actos de contracción y lamente ser cómo era, -probé el beso de la muerte en ese momento-. Recuerdo que aquella ocasión me hice una promesa: “Ser feliz cerca de las personas que también lo fueran, que tuvieran un espíritu libre y honesto, -más lejano de la estabilidad económica o las apariencias-. Ser feliz. Vivir”.
Una promesa que tuvo muchos tropiezos y accidentes, me daba cuenta que en lugar de vivir empezaba a agonizar; yo no soy físicamente atractiva, ni mucho menos: no veo bien, soy, lo que se llama en el cotidiano bizca, tengo una y sin fin de pecas en la cara, además de ser blanca como mazapán, además soy llenita y para acabarla no tengo elegancia al caminar y seseo para hablar. ¡Ja! Y sin embargo, me gusta ser quien soy, -pero a muchas personas no les es grata mi imagen-. Con lo primero que aprendí a lidiar es con las miradas y entendí que mi vida giraría torno a las sonrisas y la amabilidad. Después simplemente me di cuenta de que más vale un buen discurso que caras lindas; aprendí a vivir del uso correcto de la palabra y las ideas más razonadas. VIVIR, no morir.
Como todos debía tomar un rumbo y estudiar, -admito que nunca fui mala para los estudios, por lo contrario, era una estudiante muy, muy exitosa-. En casa mis padres creían que estudiaría leyes, medicina o administración y finanzas; por fin entré a la carrera de Comercio Internacional, creía que haría felices a mis padres y que obtendría buenas remesas económicas por mis servicios, me fue muy bien en el ámbito escolar, tuve amigos gerentes de empresas muy renombradas, gente de abolengo y adinerada que se juntaban conmigo para sacar los trabajos. Pronto me enfadé, decidí desertar de la escuela y pasar un año sabático, moría cada día porque no era mi carrera, no era yo. Era los otros y sus trabajos, sus ganas de gloria y dinero, sus ganas, no las mías.
Al año siguiente entre a una carrera poco productiva, que de acuerdo con muchos no tenía progreso ni beneficio, estudié Teatro en Bellas Artes. Cómo recuerdo el gusto y la expectativa en la que se encontraba mi alma, de nueva cuenta me sentía como en la infancia, me daba una emoción enorme subir al escenario a decir que era un personaje, a ver como yo en verdad no veía, a ser el otro. La adrenalina me brotaba por la boca, los ojos, las manos, los pies y me extasiaba a tanto que puedo decir que me erotizaba la escena de tal manera que me enamoré de las artes.
Hasta entonces había visto a la muerte como esa compañera que todos tenemos y que nadie queremos, la odiaba, me espantaba, me llenaba de pesadez. No sabía que mis complejos eran enredados. Fueron mis maestros de estética los que me modificaron y entendí tras leer textos de diferentes poetas que la muerte es un cambio, es la metamorfosis, es un trance del que aún no sé dónde termina la vida e inicia la muerte.
Cuando alguien cercano me dejaba aquí en esta tierra, pensaba que los mejores descansan más rápido que los que aún debemos aprender algo de la vida. Muchas veces me decían, “se murió joven, porque se comió su vida muy rápido”, en fin, yo sólo creo que tenemos una misión muy importante y que cuando ella se cumple nos demos o no cuenta entonces tenemos derecho a la muerte. A liberar el espíritu, a descansar el cuerpo, a vibrar en otra frecuencia.
La muerte ya no me asusta, ahora sé que la vida, esta vida es disfrutable y que tener esta actitud cuesta muchos momentos de reflexión y de ensimismamiento con tu yo. Que esta maravillosa vida es una oportunidad de conocer y amar lo que tenemos, de no atravesársele a uno un nudo en la garganta cuando tememos morimos.
La muerte es el temor, el miedo, las ganas de hacer y no hacer. La muerte no necesita llegar a o permanecer para estar presente. Si todos los días arruinas el presente con malos modos o aborreciendo lo que haces, estas más muerto que vivo, no sientes, ni disfrutas.
No me gusta morir, prefiero vivir. Cuando llegue mi momento de dejar esta frecuencia que requiere de un cuerpo, segura estoy que habrá una distinta oportunidad de disfrutar lo que en esa otra vibración se encuentra. Depende de cómo decidamos sembrar nuestro después. No son los castigos, ni temor a los espacios, a las acciones o al sexo, a lo material o a las ideologías, la muerte es no ser tú o intentar ser los otros.
La transformación de la materia es únicamente el paso al otro mundo que aún no sabemos, ni conocemos, pero ahí está. El cambio es el que celebramos cuando llega un cuerpo ya sin energía y lo cuidamos y prendemos velas y entregamos flores. Más que un lamento por el que se va es una celebración. Cada cual se queja de no ver más a su difunto, más el finado vive y goza la libertad del espíritu. El retorno a la luz.
Hablando de muertos, tengo muchos, en secundaria murió el joven que me gustaba de sobredosis, por cierto; en preparatoria, el que era mi amigo y me cuidaba de no caer por las escaleras era Sócrates, lo mataron a balazos fuera de su casa. Otro amigo al que puedo decir que amé mucho padeció cáncer de estómago y se fue y, bueno mi pareja de 15 años murió, tras una depresión tremenda que le guardaba su destino. A mi abuela que amaba como una segunda madre la alcanzaron los 103 años de edad en casa, me tocó vestirla antes de que se enfriara su cuerpo. En fin, que de muertes sí sé y miren que también entiendo cómo duelen.
En fin, que todas esas muertes viven su cambio, son otra vibración, están en otro espacio. Muertos los que nos quedamos en esta vida sin aprender a apreciar el presente. Sin disfrutar lo bueno y lo no tanto, de todo se aprende.
El amor es una bendición y el desamor una oportunidad de conseguirla.
Vivir es el resultado de sentirse seguro y bien consigo mismo, es tener plena conciencia y convicción de que se actúa bien. La muerte puede estar más cerca que en el panteón, puede llegar a vivir con nosotros si se lo proponemos. Yo no quiero que sea mi compañera diario, que me quite la comida por no trabajar, que me pese a la hora de levantarme y me retire la sonrisa de los labios. La muerte es hiel y no deja ver lo hondo de la vida, para ella solo hay un filtro el del dolor y las lágrimas sin razón.
Aprender a vivir en esta vida y en esta frecuencia requiere más que el solo dar pasos en el continuo, es ver con los ojos del amor, respirar con el aire que da energía, degustar el sabor de las alegrías diarias, sentir que brilla la piel en el cálido saludo. Tener conciencia en plenitud. Eso creo, luego de sentir que la muerte me arrebataba lo que más amaba. No la muerte no me lo arrebató, yo se lo quería robar a ella. Ahora, que lo veo así creo que puedo mantenerme aquí, vivo con alegría la dicha de amar a un hombre que está lejos de casa, trabajo en una empresa a la que le quedan pocos recursos económicos para pagar a los empleados, pero amo mucho mi trabajo y lo bendigo. Tengo un hijo maravilloso de 9 años, que sé debe elegir un hermoso camino y lo mejor de todo es que tengo plena conciencia de quién soy y así me amo, me acepto y también me recuerdo que no soy perfecta.

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CURSO-TALLER INTRODUCTORIO (2 días):

  • 1.- Limpieza espiritual.
  • 2.- Lectura del copal y las yerbas de limpieza.
  • 3.- Sentidos extrasensoriales: introducción general y apertura.
  • 4.- Ejercitación ascendente y descendente de los chakras.
  • 5.- Sistema básico de limpieza y protección personal.
  • 6.- Recuperación del poder divino mediante el lenguaje.
  • 7.- Metodología general de sanación.
  • 8.- Sanación de problemas genéticos: la revolución epigenética.
  • 9.- Ejercicio de psicomagia para el empoderamiento a través del lenguaje.
  • 10.- Ejercicio de psicomagia para la eliminación de predicciones y pensamientos negativos.
  • 11.- Erradicación de sentimientos y pensamientos dañinos o limitantes.

CENTRO MATERIAL:

Módulo 1:

  1. Ejercitación ascendente y descendente de los chakras.
  2. Ejercicio de arraigo del Chi Kung.
  3. Introducción general a los cuarzos como elementos de sanación.
  4. Usos individuales y sistémicos de los cuarzos.
  5. Programación de cuarzos.
  6. Aplicación de cuarzos.
  7. Metodología general de los cuarzos en sanación y usos alternativos.
  8. Devolución de lo ajeno en sí mismos y en otros.

Módulo 2:

  1. Ejercitación ascendente y descendente para los chakras.
  2. Ejercicio de arraigo 2.
  3. Corazas de resistencia: introducción general.
  4. Estructura del rechazado.
  5. Sanación creativa y cura energética del rechazado.
  6. Supervisión de casos de Jornada de Sanación.
  7. Sanación de la vida prenatal: introducción a las matrices perinatales y metodología de sanación.
  8. Sanación con árboles: la vida prenatal y el arraigo.
  9. Diálogo con el Ser Superior.

Módulo 3:

  1. Sanación física y devolución energética.
  2. Parejas de apoyo.
  3. Sanación del centro material.
  4. Ceremonia de abundancia con cantos y psicomagia.

CENTRO SEXUAL:

Módulo 4:

  1. Calentamiento físico y cierre del candado para la conciencia del Tan Tien.
  2. Ejercicios de estiramiento inguinal y arraigo.
  3. Sexo: liberación e introducción general,
  4. Ejercicio de arraigo y fortaleza para el PBC.
  5. Coraza resistente del/la necesitado/a.
  6. Sanación creativa y cura energética del/la necesitado/a.
  7. Sanación con árboles: canalización de nuevas formas.

Módulo 5:

  1. Calentamiento físico y cierre del candado para la conciencia del Tan Tien.
  2. Ejercicio de apertura y arraigo del tai chi.
  3. Ejercicio de las órbitas microcósmicas.
  4. Supervisión de casos de Jornada de Sanación.
  5. Coraza resistente del cargado de arriba y del cargado de abajo.
  6. Sanación creativa y cura energética del cargado de arriba y del cargado de abajo.
  7. Sanación con árboles: apoyo energético.

Módulo 6:

  1. Calentamiento físico y cierre del candado para la conciencia del Tan Tien.
  2. Ejercicio general en parejas de sanación del segundo centro: la sexualidad.
  3. Supervisión de casos de Jornada de Sanación.
  4. Repaso general.
  5. Coraza resistente del/la humillado/a.
  6. Sanación creativa y cura energética del/la humillado/a.
  7. Sanación con árboles: su campo energético.

CENTRO EMOCIONAL:

Módulo 7:

  1. Calentamiento físico y ejercicio para la activación de 3er chakra.
  2. Ejercicios tibetanos.
  3. Estructura del/a rígido/a.
  4. Sanación creativa y cura energética del/la rígido/a.
  5. Acto de liberación y contrato de libertad con padre y madre.
  6. Diferentes tipos de madre y su sanación.
  7. Sanación con árboles: proyección personal y compromiso (para el rígido).

Módulo 8:

  1. Ejercicios tibetanos.
  2. Apertura del corazón con yoga y chi kung.
  3. Diferentes tipos de padre y su sanación.
  4. Introducción general al Sistema Familiar Transgeneracional.
  5. Activación de la eterna juventud.
  6. Sanación con árboles: proyección personal y el árbol genealógico.

Módulo 9:

  1. Ejercicios tibetanos.
  2. Apertura del corazón con yoga y chi kung.
  3. Sistema Familiar Transgeneracional.
  4. Práctica del Sistema Familiar Transgeneracional: Tarot y árboles.

CENTRO ESPIRITUAL:

Módulo 10:

  1. Ejercitación integral de espiritualidad: respiración, posturas, cantos, mudras.
  2. Ejercicio de improvisación vocal.
  3. Diamantes de Herkimer: introducción general.
  4. Usos generales de los diamantes de Herkimer.
  5. Resiliencia y potencial genético con los diamantes de Herkimer.
  6. Programación de los diamantes.
  7. Ejercicio general con los diamantes.
  8. Diálogo y sanación con los ángeles.

Módulo 11:

  1. Ejercitación integral de espiritualidad: respiración, posturas, cantos, mudras.
  2. Ejercicios para el 3er ojo: la imaginación y su práctica.
  3. Elementos de protección y de cuidado personal.
  4. Canal energético central.
  5. Alineación de nuestro centro.
  6. Expansión del aura.
  7. Práctica general de protección.
  8. Decretos de limpieza y protección.
  9. Cantos armónicos tibetanos, meditación profunda en 3 niveles.
  10. Reparación del alma perturbada.

Módulo 12:

  1. Ejercitación integral de espiritualidad: posturas.
  2. Calentamientos para la voz.
  3. Ejercicio de apoyo de la voz en el diafragma.
  4. Cantos canalizados para sanación personal y comunal.
  5. Cantos de sanación de diferentes tradiciones.
  6. Cantos armónicos tibetanos (emisión vocal de 2 notas al mismo tiempo).
  7. Graduación en agua: recomienzo.

Opciones de pago:

  1. Efectivo.
  2. Depósito (presentar ficha de depósito el día de la actividad correspondiente y enviarla previamente al correo y whatsapp, banco cuenta clave a nombre de Héctor González Macías, pagos en OXXO o Scotiabank)
  3. Tarjeta de Scotiabank: 5579 2091 0076 3389